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Raúl Soldi en el MACLA
Salas 2, 3, 4 y 5


La muestra de Raúl Soldi (1905-1994) que se presenta en el año del centenario de su nacimiento en el MACLA, cuenta con más de cien pinturas, gigantografías de sus obras realizadas en cúpulas y una reproducción de su taller de Glew.
En esta exposición, se presentan 102 obras que abarcan más de 50 años de trabajo, desde aquellas realizadas en el año 1929 hasta las últimas, producidas en la década del 80.

 


Se puede disfrutar además de los famosos biombos de la Camerata Bariloche, el de la Casa Harrod´s y el mural cerámico realizado en Portofino, Italia, recreando su famosa obra “El Concierto”.
El público puede ver también los objetos más queridos del maestro, entre ellos pinceles y mobiliarios que conformaban su taller.
Se presentan a su vez en las salas del MACLA las reproducciones de la Capilla de Glew, la cúpula del Teatro Colón y de las Galerías Santa Fé.
La muestra contará con una película sobre la vida y obra de Raúl Soldi, realizada por su hijo el cineasta Diego Soldi, proyección que se reanudará cada 25 minutos.

 


Esta exposición ha sido organizada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, la Fundación Soldi, el MACLA y Galería Zurbarán con el auspicio de Repsol YPF.
Para solicitar visitas guiadas para escuelas e instituciones comunicarse al 0221 427 – 1843 de 9 a 14 o al correo electrónico guiasmacla@infovia.com.ar
La entrada es libre y gratuita para todo público.

 

Raúl Soli. Su historia

 

Raúl Soldi nace el 27 de marzo de 1905 en una familia de inmigrantes italianos signada por la música. Su padre Ángel, nacido en Cremona, era cantante y cellista. Casado con una compatriota nacida en la Liguria y llamada Celestina Guglielmino, Ángel se instaló en Buenos Aires en 1896.
Cuando Raúl ya contaba con quince años, le gustaba copiar las ilustraciones de las revistas, que llegaban a su casa. Entre sus favoritos se encontraban Benito Quinquela Martín y Cesáreo Bernaldo de Quirós. A los 18 años Soldi concluyó su colegio y en busca de alivio a sus problemas bronquiales, viajó a Europa. Fue en Venecia, ante los maravillosos murales de su basílica y los tesoros de sus museos, que decidió su vocación por la pintura. El regreso a Buenos Aires, ya bien encaminados sus problemas de salud, lo orientan a las aulas de la Academia de Bellas Artes, aunque es poco el tiempo que en ellas pasa.
En 1924 sus padres resuelven viajar a Italia. Ese mismo año ingresó en la Academia de Brera, en Milán, una de las más respetadas del mundo. Sus amigos, por aquellos años, eran Adriano di Spilimbergo, Lucio Fontana, el gran escultor nacido en Rosario de Santa Fe; Giacomo Manzú, Renato Birolli y Aligo Sassú. Con ellos forma el grupo “I chiaristi” (“Los claristas”), que en abierta rebelión ante el clasicismo del “novecento” querían abandonar la forma en procura del color, evitando los tonos oscuros que eran la moda.
Tras cuatro rigurosos años de estudio, egresó de ese instituto y comenzó a ser reconocido por su participación en certámenes y muestras colectivas, recibiendo elogios y galardones, como el que logró en la Exposición de Trieste de 1930, cuando su “Retrato de pintor armenio”, obtiene el Primer Premio.
Tiempo después, Soldi recibe en su estudio una comunicación oficial en la que se le señala que debe cumplir con el servicio militar. De nada le valdrá que exhiba sus documentos que acreditan su nacionalidad argentina, ya que ante las necesidades de tropas en un país en guerra, el gobierno recluta a todos los hijos de italianos. Ante la situación que se le plantea, Raúl resuelve retornar a la Argentina.
Viaja hasta un lugar de la frontera por donde el cruce a Suiza resultaba más fácil. En ese punto, Soldi saca sus trastos de pintor y comienza a pintar un paisaje colocándose justo al lado del puente fronterizo. Los soldados allí de guardia, intrigados, le preguntan qué está haciendo, a lo que el pintor, con toda naturalidad les responde: "Un dipinto della Svizzera dall Italia, con lo que la curiosidad de los guardias quedó satisfecha. Al poco rato, Soldi cruzó “inocentemente” el puente, y cuando los soldados lo detienen, les manifiesta: “Adesso dipingeró un paesaggio dall’Italia visto dalla Svizzera...” y tranquilamente abandona el país que lo reclamaba para sus fuerzas armadas. Al volver a la Argentina comenzó a ilustrar libros y publicaciones y a enviar sus obras a los salones de nuestro país, en los que fue premiado en varias oportunidades y rechazado en otras. Sus mejores amigos eran Onofrio Pacenza, Horacio March, Juan Batlle Planas. También Enrique Policastro, Juan Carlos Castagnino y Domingo Candia.
En 1945 se casó con Ana Estela Gaitán con quien tuvo 2 hijos: Diego y Daniel. Ese mismo año presenta una exposición individual en la galería Peuser, con buena repercusión. Soldi comienza a recibir los primeros frutos tangibles de su labor: numerosos premios en los Salones Nacionales y provinciales, incluido el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de 1949, con su obra “Mujer peinando a su hija” y el Premio Palanza en 1952.
Por aquel entonces, un matrimonio invita a la familia Soldi a un asado en la quinta que acababan de adquirir en el poblado de Glew. Soldi advierte, como una revelación, que ha descubierto “su paisaje”. Pinta durante algunos meses el viejo pueblo, y termina alquilando un ranchito en esa localidad bonaerense.
En su permanente deambular por el pueblo, le llamó la atención el interior de la iglesia Santa Ana que lucía las mismas paredes blancas de cuando fuera inaugurada. En el verano de 1953 puso “manos a la obra”. Le llevó 23 veranos realizar los doce murales (10 frescos y 2 óleos sobre tela adherida a la pared), concluyendo su magnífica obra en 1976.
El amor de Raúl por ese pueblo lo llevó a crear la Fundación Santa Ana de Glew (hoy Fundación Soldi), donándole 60 de sus mejores obras por un valor incalculable.
Sin duda, son las pinturas que Raúl Soldi realizó en 1966 para la cúpula del Teatro Colón de Buenos Aires, de 320 metros cuadrados, las que con mayor poder han contribuido a la popularidad de que goza el artista. Realizó también pinturas murales para la galería Santa Fe en Buenos Aires (1953) y para una capilla de la Basílica de la Anunciación (1968), en Nazareth dedicada a la Virgen de Luján, patrona de nuestro país.
Designado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, recibió en 1992 un gran homenaje en las Salas Nacionales de Cultura (Palais de Glace). El 28 de agosto se inauguró la mayor exposición de un pintor contemporáneo en la historia de la Argentina con 243 obras, y el record de más de 400.000 visitantes.
El 21 de abril de 1994 falleció en Buenos Aires, a los 89 años de edad.

 

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