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Muestra antológica de Luis Tomasello
16 abril 2004 – 11 julio 2004

 

La exposición retrospectiva de Luis Tomasello, está integrada por obras donadas por el autor al MACLA y constituye un recorrido por su producción artística desde su juventud hasta sus últimos trabajos
Nacido en La Plata el 29 de noviembre de 1917, Luis Tomasello vive en París desde 1957.
Realizó sus estudió en la Escuela Pridiliano Pueyrredón donde se diplomó en Dibujo (1938) y en La Escuela Superior de Pintura Ernesto de la Cárcova (1944).

 


De joven trabajó junto a su padre en la construcción, aprendiendo ya desde esos tiempos los oficios de albañil, carpintero y pintor . Esto le facilitará una gran habilidad para construir las casas en las que vive y también la realización de los relieves en su obra plástica.
En 1951 hace su primer viaje a Europa y llega hasta Sicilia para conocer la tierra de su padre. Conoce la obra de Mondrian y queda muy impactado. Finalmente reside seis meses en París. Conoce los vitrales medievales de la Catedral de Chartres y tiene por primera vez la intuición del color-luz, que será determinante en su obra.
Los dibujos y pinturas del período argentino (hasta 1957) son figurativos con un interés marcado por la composición geométrica, las curvas, las diagonales, como así también poniendo mucha atención en los valores lumínicos. Se nota en estas obras una tendencia cezanniana en el sentido de la composición y un marcado interés por destacar el peso del objeto pintado.
En Argentina conoce a Petorutti (quien había vivido una época muy fecunda en París) y a Arden Quin, fundador del Grupo MADI. Tomasello es co-fundador del Salón Arte Nuevo en Buenos Aires.
En estos años comienza a trabajar el arte abstracto con particular predilección por la forma geométrica y el estudio de las posibilidades cinéticas en la superficie plana.
En 1957 durante el viaje de regreso a París, conoce a Delia Rufino, pintora con la que luego se casará.
En ese año hace una pintura cinética compuesta de pequeños cuadrados blancos, negros y grises repetidos en toda la superficie y que forman un movimiento óptico. En otra pintura cinética de esa época presenta sobre un fondo blanco una serie de barras negras y ocres cortadas irregularmente.
Comienza también a realizar los primeros relieves cinéticos. Utiliza elementos poliédricos blancos y negros, ubicados uniformemente sobre la superficie blanca. Descubre allí el interés del juego luz-sombra, donde observa que, según la incidencia de la luz, se obtienen reflejos cambiantes sobre el fondo blanco.
Desde 1960 utilizará esta propiedad inestable del color-sensación en un grupo de obras que llevarán el nombre de atmósferas cromoplásticas.
Tomasello recuerda haber descubierto por casualidad esta posibilidad del color al ver en una mesa blanca manchas de color dejadas por elementos sólidos apoyados sobre ella.
La denominación de atmósferas cromoplásticas se debe al efecto atmosférico producido por los reflejos de la luz.
El cubo es el elemento geométrico más utilizado por Tomasello ya que es el que más se adapta al fenómeno lumínico buscado por el artista.
En los relieves cinéticos y en los objetos plásticos utiliza tiges (pequeños cilindros de madera) variándoles la altura y la inclinación del corte, provocando así diferentes luces y sombras sobre toda la superficie del cuadro.
Al establecerse en París en 1957 comienza a exponer en la galería Denise René junto a Jean Arp, Vasarelly y Soto.
En 1962 hace su primer exposición individual en el Museo Nacional de Buenos Aires y en la galería Denise René.
Estando en Europa Tomasello profundiza su interés por Kasimir Malevich y Piet Mondrian.
El Neoplasticismo de Mondrian propone una nueva representación de la realidad de lo que no va a captar lo efímero sino la esencia.
Tomasello se siente cercano al maestro holandés en ese deseo de llegar a lo esencial, a lo espiritual, más allá de la complejidad de lo real. Es la búsqueda de un principio universal.....”llegar a la misteriosa simplicidad, a la poesía”, dirá Tomasello
El Arte Cinético,del que Tomasello toma parte, tomará elementos también del Futurismo Italiano ( Balla 1874-1958 y Boccioni 1882-1968); del Rayonismo Ruso, y experiencias de artistas como Marcel Duchamp (1887-1968) y Lazlo Moholy Nagy(1895-1946) con sus esculturas cibernéticas y luminosas.
El movimiento de Arte Cinético se inicia en París con la exposición organizada por Roger Bordier en la Galería Denise René en 1955. Todos los artistas participantes desarrollaron una problemática plástica cuya resolución tuvo por centro la presentación del movimiento y de la transformación .
El Arte Cinético tiene como objetivo la presentación del movimiento (real y óptico) y en la puesta en evidencia de la transformabilidad de la obra. Estas obras se dividen en:
Obras bi o tridimensionales en movimiento real (proyecciones, máquinas móviles)
Obras bi o tridimensionales “estáticas” con efectos ópticos
Obras bi o tridimensionales transformables que requieren el desplazamiento del espectador y-o la manipulación.
Las propiedades esenciales de la obra cinética son el movimiento y la transformación. El espectador de estas obras tendrá sensaciones al percibir las vibraciones o transformaciones que se producen en la obra cuando éste cambia el ángulo de visión.
En Tomasello los reflejos cromáticos de sus relieves , a los que él llama color-sensación cambiarán según el ángulo de incidencia de la luz (sea natural o artificial) y la intensidad de ella. Se produce un efecto óptico de movimiento motivado por la repetición serial de elementos idénticos. A esto se agrega el cambio de color y sombras en reflexión que percibe el espectador al desplazarse.
Según sus palabras, Tomasello no está seguro de ser un artista cinético, sobre todo por su desinterés hacia el aspecto mecánico de las obras cinéticas. El dice: “Es la poesía la que hace a la obra, no el motor”, o también, “la obra responde a algo más profundo, me interesa el reflejo de los colores, es como si intentara definir la luz de la luna.....”,
...”He probado de usar luz eléctrica en mis relieves pero queda muy decorativo. Yo prefiero ser un hombre de la naturaleza”.
La luz natural es para Tomasello la que mejor permite ver la obra por la cantidad de variaciones que provoca en los diferentes momentos del día.
En la integraciones arquitectónicas la luz natural produce sobre los relieves infinitas variaciones . Este tipo de obras se encuentran en edificios públicos, en interiores de salas, y en edificios de viviendas desde 1971, en países como Francia, México, Nicaragua, Noruega y Maruecos.
En 1981 comienza a trabajar relieves monocromos en negro y obtiene un negro más negro al perforar la superficie con líneas o pequeñas formas geométricas.
Junto al escritor Julio Cortázar de quién fue muy amigo, realiza dos libros-objetos : “Un elogio de tres”(1980) y “Negro el tres” (1984).


La obra de Tomasello

Es una obra sensible , que centra su interés en la manifestación de la luz sobre la superficie del relieve. Tomasello utiliza para lograr este fenómeno elementos muy suaves.
Sobre un marco ortogonal, siempre cuadrado, trabaja una estructura geométrica, de simetría isométrica para lograr con la repetición de los módulos una ilusión de movimiento.
La repetición de la forma, el tamaño y los espacios entre una forma y otra están calculados para producir una cierta vibración ocular en el espectador. En sus obras estas vibraciones son muy sutiles, hipersensibles, y esto es lo que le determina la poética.
Nunca trabaja con el círculo, siempre cuadrado o formas poliédricas.
Utiliza como recurso el movimiento gamma, es decir las tensiones internas de las formas, las que estructuralmente le son propias para darle más presencia y fuerza. El campo plástico siempre es cuadrado.
Una de las principales características de su obra es la incorporación de la tercera dimensión para generar la cuarta dimensión (el movimiento y el tiempo, el tiempo real y el psicológico)
El movimiento es virtual en la obra pero real al ojo del espectador.
Tomasello dice: “Mis obras se tornan espaciales pero están subordinadas a la superficie donde deben actuar y parten de la misma en dirección del espectador de tal manera que la uniformidad del relieve pueda crear la ilusión del plano”.

 


El quiere seguir su propia vocación natural y por eso realiza una pequeña “revolución copernicana”. Inserta el relieve real en la obra que sin embargo conserva una bidimensionalidad virtual.
La repetición de las formas elementales que utiliza, sean cubos, medios cubos, cubos vacíos, cilindros, todos nivelan la superficie-espacio.
Antes del cubo usó el cuadrado en sus pinturas cinéticas.
La armonía del cubo lo llevó a composiciones puramente matemáticas. Tomasello dice: “El cubo se adapta al problema de luz que planteo”
Al comienzo de su obra trabaja relieves en blanco y negro, luego agrega color y culmina en la simplificación total del blanco sobre blanco, que liberados del color visual adquieren un clima más espiritual.
En las atmósferas cromoplásticas los cubos son fijados al soporte por una arista, así sus seis caras están libres en el espacio. Según la incidencia de la luz, una de las caras la refleja con mayor intensidad respecto a otras que permanecen en un gris de variaciones diversas y a las dos caras opuestas al plano en las que pone color.
Esparcido en las caras internas y opuestas al plano, el color se refleja proyectándose en el espacio y coloreando la atmósfera (atmósfera cromoplástica).
El color nace de la forma (color visión) y se transforma en color-sensación. Se manifiesta como un reflejo. Es un color iridiscente, provocado por reflexión.
Tomasello utiliza colores suaves, en general pasteles y los primarios desaturados con blanco. Suele usar pintura al óleo para lograr un efecto más poético y los colores fluorescentes los usa solo en algunos relieves.
La luz es un elemento muy sutil, tiene algo de inaprensible, de infinito y es ese el efecto que el artista quiere lograr.
A partir de 1981 añade al tema de la luz reflejada una nueva experiencia: la búsqueda sobre el negro.
Las tablas negras marcadas por incisiones constituyen el negativo exacto de las tablas blancas.
Así como la cara más externa del relieve blanco es más blanca que las demás , el fondo negro del contrarelieve, es más negro que el resto de la superficie y las hendiduras aún más negras no pueden ofrecernos la luz reflejada.
La función de la luz es el personaje fundamental de la obra y la convierte en un objeto de total transformación.
El sol, la luz natural es la fuente ideal de iluminación para apreciar mejor las variaciones. Las sombras, proyectadas por los elementos del relieve, aparecen coloreadas y esfumadas en transparencias enriqueciendo el movimiento.
Dice Tomasello:”Mis objetos plásticos o atmósferas cromoplásticas, unen en un solo lenguaje la escultura y la pintura, y permiten su integración con la arquitectura”.

 

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