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MANIFIESTO MADI: Carmelo Arden Quin

 

En los países que llegaron a una etapa superior de desarrollo industrial, el viejo estado de cosas del realismo burgués desapareció casi por completo; en él la representación plástica de la naturaleza se bate en retirada y se defiende débilmente.


Es entonces cuando la abstracción, esencialmente expresiva, ocupa su lugar. En este orden deben ser incluidas las escuelas de arte figurativo que van del Cubismo al Surrealismo, pasando por el Futurismo. Tales escuelas han respondido a necesidades ideológicas de la época, y sus realizaciones son aportes inestimables a la solución de los problemas planteados a la cultura de nuestros días.


Ello no obstante, su tiempo histórico ha pasado. Por otro lado, su insistencia en el tema Exterior a sus cualidades propias es un retroceso al servicio del realismo contra el espíritu constructivo que se extiende ganando países y culturas. Con el arte llamado Concreto -que en realidad es un gajo más joven de esa tendencia abstraccionista- se inicia el gran período del Arte No Figurativo, donde el artista, sirviéndose del elemento y su continuo, crea la obra en toda su pureza, sin hibridaciones ni aspectos extraños a su esencia. Pero en el Arte Concreto, hubo falta de universalidad. Se conservaron los errores y los tabúes del arte antiguo y el de los predecesores inmediatos como ser el Constructivismo, el Suprematismo y el Neo-plasticismo. Por ejemplo no supo deshacerse en pintura, escultura y poesía, respectivamente de la superposición, de la tela rectangular, del atematismo, de la concepción e imagen creacionista o surrealista. Se quedó en lo estático. Se guardó la interferencia entre volumen y ámbitos, proporciones y nociones gnoseológicas. El Arte Concreto no pudo oponerse, por faltarle una teoría estética orgánica y una práctica consiguiente, a los movimientos intuicionistas que como el Surrealismo, se han difundido universalmente. De ahí el triunfo, a pesar de las condiciones en contrario, de los impulsos instintivos contra la reflexión, de la intuición contra la conciencia, de las revelaciones del subconsciente contra el análisis objetivo, el estudio riguroso y la detención lúcida del creador delante de las leyes del objeto a construirse; del simbolismo, de lo hermético, de la magia contra la realidad; de la metafísica contra la experiencia. En cuanto al conocimiento del arte en general y su interpretación subjetiva e idealista más vulgar, se ignoran las leyes del materialismo dialéctico y cuando se las emplea es únicamente en economía y política, dejándose de lado su aplicación a la historia del arte y a sus leyes íntimas como lo hacen los energúmenos del realismo socialista.


Resumiendo: el arte antes de MADI,
Un historicismo escolástico, idealista;
Una concepción irracional;
Una técnica académica;
Una composición unilateral, estática e incoherente;
Una obra carente de hallazgo y esencialidad;
Todo ello servido por una conciencia, paralizada por contradicciones, impermeable a la renovación permanente de método y estilo, única meta segura hacia el Acontecer.


Contra todo ello se alza MADI, conformando el deseo fijo, absorbente del hombre de inventar construir objetos dentro de los valores absolutos de lo eterno; junto a la humanidad en su lucha por la instauración de una nueva sociedad sin clases, que libere la energía y domine el espacio y el tiempo, lo mismo que la materia, en todos los sentidos y hasta sus últimas consecuencias.


Sin descripciones rigurosas referentes a la totalidad de la organización, no se puede construir el objeto e integrarlo en el orden universal de la evolución.


Para ello el concepto de invención se definirá como pasaje, como estallido del deseo y el de creación como hecho, como esencia dándose, mostrándose eternamente.


Para el madismo Invención será descubierta, prenoción, la cosaen potencia y Creación la cosa realizada. MADI Inventa y Crea.


En una palabra, concretizar el movimiento, sistematizarlo para que el objeto nazca y delire rodeado de un resplandor imperecedero.


Por consiguiente,

Se reconocerá por MADI la organización de elementos propios a cada disciplina en su continuo, puestos en movimiento,
La presencia del objeto integrado en la esfera de la belleza móvil,
Las zonas sintetizadas del tema, que yo llamo anécdota,
La ludicidad,
La pluralidad.

 

Son estos los valores permanentes de la obra mádica.
Queda abolida toda ingerencia de los fenómenos de expresión, representación y significación.
La obra es, no expresa.
La obra es, no representa.
La obra es, no significa.


El dibujo MADI es una disposición de puntos y líneas pudiendo formar estructura o relación de planos.


La pintura MADI: color y bidimensionalidad. Forma poligonal. Superficie curva, cóncava y convexa. Coplanar, es decir planos articulados con movimiento lineal, giratorio o de traslado.


La escultura MADI; tridimensionalidad del valor temporal. Sólidos con ámbito y movimiento de articulación, rotación y traslación. Materia plástica. Cristal. Transparencia. Hilos danzantes.


La arquitectura MADI: ambiente y formas móviles y transparencias donde la mirada huye hacia el horizonte.


La música MADI: sonido y tiempo plástico; líneas y planos de ruidos temáticos.


La poesía MADI: proposición imaginaria, nociones y metáforas no traducibles por otro medio que no sea la palabra. Sucesor conceptual puro en una dimensión extraña, como ser superficies superpuestas o dispersas, hojas sueltas, volúmenes poligonales. Libro MADI. Poema móvil.


El teatro MADI: escenografía movible en relación con el diálogo de causa y efecto variables. Personajes y objetos ideales. Mito y acontecer imaginarios.


La novela y el cuento MADI: sujeto moviéndose en lugar y tiempo imaginarios. Rigor semántico e identidad paradojal.


La danza MADI: cuerpo y movimiento independiente de toda música. Plasticidad integral. Gestos y actitudes dentro de planos medidos o delirantes. No danzar la música. Plasticidad integral. Gestos y actitudes dentro de planos medidos o delirantes. No danzar la música, pero danzar un objeto inventado, geométrico.
Hago evento.


El pasado no es hoy que ha de ser mañana.
Os lego la fórmula de las invenciones futuras.


Carmelo Arden Quin
Buenos Aires, agosto de 1946


 

 

 

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